ENFERMEDAD DE KAWASAKI - SÍNDROME MUCOCUTÁNEO LINFONODULAR - SÍNDROME DE KAWASAKI

TRATAMIENTO DE LA ENFERMEDAD DE KAWASAKI CON BIOMAGNETISMO MÉDICO

La magnitud del alcance que tiene el Biomagnetismo Médico y la Bioenergética Médica es que detecta, entiende, clasifica y trata a las enfermedades en su etiología, por la alteración fundamental del pH que se distorsiona pro la presencia de los microorganismos patógenos en sitios específicos del cuerpo humano; pero este fenómeno va más lejos, cuando simultáneamente cura el proceso morboso por la restitución del pH normal del tejido y de las células; y por si esto fuera poco aún, previene la patología cuando conserva la entropía de los organismos superiores dentro del nivel energético normal, en donde la naturaleza no acepta la presencia de microorganismos patógenos, ni las disfunciones celulares, ni inmunológicas, ni metabólicas.

Puedo decir con confianza que el Biomagnetismo Médico es un tratamiento innovador que resuelve la enfermedad de Kawasaki con un porcentaje de éxito extraordinario, superior al 96% de los casos. No tiene ningún efecto secundario y con muy pocas sesiones (entre 2 y 6) se localiza de forma efectiva la etiología que desencadena esta enfermedad y su tratamiento se realiza en la primera consulta. El beneficio que se obtiene es inmediato, desde la primera sesión.



Síndrome de Kawasaki

Produce hinchazón (inflamación) de los tejidos del organismo. Los médicos desconocen la causa de la enfermedad pero, sin tratamiento, puede producir inflamación del corazón y de las arterias coronarias. Esta inflamación puede ocasionar problemas cardíacos a largo plazo, tales como coágulos sanguíneos, aneurismas o un ataque cardíaco.

La enfermedad de Kawasaki afecta con mayor frecuencia a las arterias coronarias, típicamente debilitando sus paredes. Si la pared de una arteria se debilita, la presión de la sangre que pasa por ella empuja la pared hacia afuera, formando lo que podría describirse como una ampolla frágil. Esto se denomina aneurisma. Si en el aneurisma se forma un coágulo sanguíneo, éste puede obstruir la arteria y ocasionar un ataque cardíaco. En casos excepcionales, el aneurisma puede romperse.

La enfermedad de Kawasaki puede ocasionar además inflamación del músculo cardíaco (lo que se denomina miocarditis) o del saco que rodea el corazón (lo que se denomina pericarditis). También puede ocasionar alteraciones del ritmo cardíaco (arritmias).

En la mayoría de los niños, los problemas cardíacos desaparecen después de 5 o 6 semanas y no dejan secuelas duraderas. En algunos niños, las arterias coronarias quedan permanentemente dañadas.

La enfermedad es más común en:

Niños menores de 5 años.
Varones.
Los brotes epidémicos son más frecuentes al final del invierno o en primavera.

Los síntomas de la enfermedad de Kawasaki son:

Fiebre muy elevada (hasta 40 °C o 104 °F) que dura por lo menos 5 días
Irritabilidad
Sarpullido rojo en la espalda, el pecho y el abdomen
Ojos enrojecidos
Hinchazón de los dedos de las manos y de los pies
Hinchazón de las glándulas del cuello
Lengua hinchada y recubierta por una capa blanca, cuyo aspecto se asemeja a la superficie de una frambuesa (lo que se denomina «lengua aframbuesada»)
Labios rojos, secos y agrietados
Dolor de garganta
Dolor e inflamación en las articulaciones
Estos signos y síntomas pueden parecerse a los del sarampión, la escarlatina, la amigdalitis estreptocócica y las alergias. Es importante realizar la revisión con el Par Biomagnético de inmediato para obtener la confirmación del síndrome y proceder a eliminar los patógenos que lo provocan. En un 20 por ciento de los niños la enfermedad de Kawasaki afecta al corazón y daña las arterias coronarias y/o el músculo cardíaco. Las pruebas que suelen hacerse son:

Electrocardiografía (ECG), que permite detectar los latidos irregulares (arritmia) y una sobrecarga cardíaca. Ecocardiografía, que permite ver el funcionamiento de las válvulas, el movimiento de la pared del corazón, el tamaño del corazón y el tamaño de las arterias coronarias. Prueba de esfuerzo con isótopos, que consiste en inyectar una sustancia radiactiva inofensiva en la corriente sanguínea para ver cómo circula la sangre por las arterias. La prueba permite determinar si hay una disminución del flujo sanguíneo a diferentes zonas del corazón. Si el niño es muy pequeño para hacer ejercicio, se le pueden administrar medicamentos para estimular al corazón a latir como si estuviera haciendo ejercicio.

Con el Biomagnetismo Médico no es necesario realizar este tipo de pruebas.

Habitualmente los niños que no tienen daño duradero en el corazón o las arterias coronarias típicamente se restablecen por completo.

Los niños con daño leve en las arterias coronarias tradicionalmente deben evitar la actividad física intensa, aunque eso depende del grado de daño cardíaco.

Los niños con daño grave en las arterias coronarias se someten a seguimiento continuado hasta los 10 años.

Si se realiza un reconocimiento que identifique correctamente la enfermedad pueden evitarse intervenciones quirúrgicas o transcatéter para tratar los efectos de la enfermedad de Kawasaki.

DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO CON BIOMAGNETISMO MÉDICO

Esta enfermedad puede estar relacionada con patógenos sumamente contagiosos que afecta a las membranas mucosas, a los gánglios linfáticos y a las paredes de vasos sanguíneos y corazón. Normalmente se confunde con síntomas de otras enfermedades por lo que en la práctica el Par Biomagnético ha mostrado que es la mejor opción para tratar el síndrome de Kawasaki. Los pacientes experimentan la erradicación de la enfermedad, evitando así problemas cardiacos y circulatorios agudos y mejorando la calidad de vida del paciente de forma extraordinaria.
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  • El biomagnetismo médico se basa en el entendimiento de que una enfermedad puede alterar el pH de dos órganos o de dos regiones específicas del cuerpo simultánemente. No es una consulta médica alopática, y no se garantiza ni se asegura evolución alguna.