TRATAMIENTO DEL HERPES ZÓSTER CON BIOMAGNETISMO MÉDICO

La magnitud del alcance que tiene el Biomagnetismo Médico y la Bioenergética Médica es que detecta, entiende, clasifica y trata a las enfermedades en su etiología, por la alteración fundamental del pH que se distorsiona pro la presencia de los microorganismos patógenos en sitios específicos del cuerpo humano; pero este fenómeno va más lejos, cuando simultáneamente cura el proceso morboso por la restitución del pH normal del tejido y de las células; y por si esto fuera poco aún, previene la patología cuando conserva la entropía de los organismos superiores dentro del nivel energético normal, en donde la naturaleza no acepta la presencia de microorganismos patógenos, ni las disfunciones celulares, ni inmunológicas, ni metabólicas.

La eliminación de cualquiera de los 5 tipos de Herpes, y del Herpes Zéster en particular, es una técnica rutinaria en el biomagnetismo médico con notable éxito, con el tratamiento Biomagnetismo Médico y Bioenergética, sin ningún efecto secundario y con muy pocas sesiones (entre 1 y 2). El Herpes Zóster, en concreto, se localiza de forma efectiva y su tratamiento se realiza en la primera consulta. El beneficio que se obtiene es inmediato, en la misma sesión y sin terapias invasivas.

QUÉ ES EL HERPES ZÓSTER

El herpes zóster (VVZ) afecta al sistema nervioso periférico. El herpes simple se diferencia del zóster es que el simple se presenta en labios, genitales, boca y ojos; mientras que el zóster puede no presentar manifestaciones cutáneas, por eso se considera una neuropatía que afecta a los nervios periféricos. Cuando hay manifestación cutánea se presenta como pequeñas ampollas dolorosas en forma de anillo agrupadas a lo largo de un dermatoma (en medicina así se designan las neoplasias cutáneas. También se usa para denominar una zona cutánea inervada por una raíz o por un nervio dorsal que conduce a la médula espinal).

ETIOLOGÍA

Esta enfermedad es causada por el virus varicela zóster, su clasificación dentro de los virus herpes es HHV 3 o virus del herpes humano 3. Para desarrollar herpes del tipo 3 o zóster, el paciente ha de haber estado expuesto a la varicela.

En una fase posterior se produce desarrollo de sarpullidos cutáneos. Las lesiones comienzan como manchas eritematosas que pasan a vesículas distribuidas en dermatomas, comúnmente en un patrón que simula un cinturón y sin pasar la línea media del cuerpo. No suele afectar a más de tres zonas aferentes y eferentes de la médula (metámera). Aparece comúnmente en la región media del tórax (desde D3 a L2) y en la zona oftálmica de la cara, donde puede provocar consecuencias graves sobre la visión. Las vesículas se van transformando en ampollas llenas de un fluido seroso, son generalmente dolorosas y se acompañan de ansiedad y un cuadro pseudogripal (con fiebre, cansancio y dolor generalizado). Ocasionalmente, el contenido de las vesículas puede ser hemorrágico (sanguinolento), y estallar en un plazo de 7 a 10 días. Cuando esto ocurre, resuelven con cicatriz e hiperpigmentación.

Las ampollas son contagiosas por contacto directo (en general en los primeros 7 días), y pueden pasar de una persona a otra. Si el VVZ pasa de una persona con herpes zóster a otra que nunca ha tenido contacto con el virus, el cuadro que le produce es una varicela. El virus no se contagia a través de la respiración, la tos o el contacto casual. Por ello, la enfermedad sólo es contagiosa en esta fase ampollosa, y no en las fases prodrómica, cicatricial o post-herpética.

Diagnóstico

Una persona puede contraer VVZ aunque no tengan varicela, debido al del sistema inmunológico. Este sistema se encarga de: eliminar primero el virus del organismo y después, mantener en latencia el virus replegado en los ganglios nerviosos (los ganglios dorsales de la raíz, a la salida de los nervios de la médula espinal), los ganglios del trigémino y los de algunos pares craneales en la cabeza.

La reactivación del virus varicela zóster está relacionada con una pérdida de la capacidad del sistema inmune para mantener el virus en estado latente. Así, una vez deteriorado el sistema inmune, el virus tiene un proceso de reactivación y se replica en las neuronas formando nuevos virus que circularán a lo largo del axón (es una propagación en forma de hilo de la célula nerviosa, a través de la cual viaja el impulso nervioso de forma unidireccional, y que establece contacto con otra célula mediante ramificaciones terminales.) hacia el área de piel inervada por el ganglio correspondiente, en donde se mantuvo latente el virus.

Cuando el virus abandona el estado de latencia y se reactiva, el diagnóstico es eminentemente clínico. Muy pocas veces requiere un diagnóstico diferencial, debido a la peculiar localización del sarpullido. Entre ellas, cabe citar los efectos especiales del contacto con zumaque venenoso y con hiedra venenosa (aunque en éstos el picor es especialmente intenso).

En caso de duda, existen una serie de exámenes complementarios. Pueden ser necesarios debido a que los dolores previos a la aparición del sarpullido pueden generar errores diagnósticos con pleuritis, infarto agudo de miocardio, apendicitis, colelitiasis o migrañas, según la localización. Se pueden tomar muestras del fluido de las vesículas, en el que las células infectadas por el VVZ presentan un núcleo celular muy alargado y oscurecido. Se puede realizar un cultivo viral de una lesión fresca o un examen microscópico de la base de la ampolla, denominado preparación de Tzanck. En el hemograma, puede existir leucocitosis como signo indirecto de infección, y elevación de anticuerpos contra el VVZ.

La presencia en el cuerpo de esta enfermedad puede ser de entre 3 y 5 semanas aproximadamente, pero algunos pacientes pueden desarrollar una condición dolorosa crónica, a esta alteración que queda se le llama neuralgia post-herpética, cuando alguien desarrolla esta alteración puede llegar a incapacitar la zona donde se haya presentado la neuralgia, si el ataque del virus es muy fuerte y el sistema inmunológico no logra contener la infección pueden provocarse cosas más serias como: neuropatías craneales, mielitis, poli-neuropatías y meningitis aséptica.

tratamiento

Actualmente no existe ningún tratamiento curativo, ni es posible la eliminación del virus del organismo. Sin embargo, existen tratamientos que pueden paliar los síntomas, y disminuir la duración y gravedad del proceso. Ha dado algún resultado positivo en algunos pacientes el tratamiento con hipericina (Hipax Forte®, Amenicil,® etc.)en altas dosis, no para erradicar el virus sino para aliviar los síntomas

pronóstico

La erupción cutánea junto al dolor normalmente persisten de 3 a 5 semanas. Muchos pacientes desarrollan una condición dolorosa crónica, denominada neuralgia post-herpética, difícil de tratar. Ésta es más frecuente en ancianos, y puede llegar a incapacitar al paciente, dada su severidad. En algunos pacientes, el herpes zóster se puede reaccionar de forma subclínica, con dolor en el dermatoma sin signos cutáneos (zoster sine herpete), más complicado y afectando a más nervios que el herpes zóster inicial. Además, en estos casos se puede complicar con neuropatías craneales, polineuropatías, mielitis o meningitis aséptica. En el caso del herpes zóster facial, se pueden producir complicaciones tales como parálisis facial, habitualmente temporal, disminución de la audición o encefalitis (en el llamado síndrome de Ramsay-Hunt, por afectación del VII y IX par craneal. El zóster perioftálmico (por afectación de la primera rama del trigémino) requiere atención oftalmológica urgente, pues puede derivar en complicaciones oculares, tales como conjuntivitis mucopurulenta, epiescleritis, queratitis y uveítis anterior. Pueden existir parálisis de los pares craneales III, IV y VI, produciendo afectación del movimiento ocular. Una complicación potencialmente grave, pero infrecuente, es la insuficiencia respiratoria por parálisis diafragmática, en caso de afectación del nervio vago o X par craneal. Otras complicaciones que se dan sobre todo en individuos inmunodeprimidos son: el herpes zóster necrótico (con úlceras profundas y necróticas, que puede conllevar sobreinfección bacteriana); y el herpes zóster generalizado (en el que aparecen múltiples lesiones a distancia de la metámera afectada, con diseminación hematógena).

TRATAMIENTO DEL HERPES ZÓSTER CON BIOMAGNETISMO MÉDICO

A diferencia de la medicina alopática, el biomagnetismo médico consiste en que la primera busca y atiende el síntoma y el segundo busca y trata la etiología de la enfermedad.

Esta terapia expone que las enfermedades del hombre y la mujer son producto de alteraciones que se producen en el pH del organismo. Estas alteraciones permiten que se instalen en el cuerpo los patógenos que generan disfunciones. Al nivelar la acidosis o la alcalinidad de estos puntos específicos se consiguen erradicar a los patógenos que generan las disfunciones, se restablece el equilibrio del cuerpo y se recupera la salud.

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  • El biomagnetismo médico se basa en el entendimiento de que una enfermedad puede alterar el pH de dos órganos o de dos regiones específicas del cuerpo simultánemente. No es una consulta médica alopática, y no se garantiza ni se asegura evolución alguna.