TRATAMIENTO DEL VIRUS EPSTEIN-BARR Y DE LA MONONUCLEOSIS CON BIOMAGNETISMO MÉDICO

El biomagnetismo médico permite alejar la frustración de los tratamientos paliativos contra cualquier manifestación viral, buscar la etiología certeramente y tratarla durante el primer rastreo. El tratamiento se realiza de forma completamente segura y se incide en los órganos que durante el rastreo manifiestan la alteración funcional que conlleva la carga viral, la alteración se produce en un par biomagnético concreto para cada virus, que hay que buscar y que tratar de forma independiente. El trastorno se corrige al llevar a estos órganos cargas equilibradas a través de un campo magnético externo al cuerpo, con la utilización de imanes con una potencia mayor a los 1000 gauss. Así fluye sobre los pares afectados hasta lograr la despolarización.

La técnica del biomagnetismo médico tiene dentro de sus preceptos filosóficos organizar el pH (potencial de hidrógeno) de la parte afectada del organismo, que se ha alterado por la distorsión de las cargas electromagnéticas ácido-alcalino presentes en el órgano u órganos enfermos por la presencia de microorganismos patógenos que han invalidado sus funciones.

Para poder aplicar dichas cargas es necesario ubicar en el cuerpo, dónde se genera la distorsión y dónde se da la resonancia. La ubicación de la resonancia es importante ya que nos va a indicar que parte del cuerpo sufrió el proceso de óxido reducción. La señal se obtiene a través de identificar el momento cuando el hemisferio derecho se alonga o se acorta por el propio fenómeno de óxido reducción.

Y llegamos al punto más importante. Normalmente una sóla sesión es suficiente para corregir la causa viral, a partir de ahí la comprobación es inmediata y se muestra tras la desaparición del síntoma. Un procedimiento tan simple que no debería obviarse por ningún profesional, pero que en la vida diaria se canaliza hacia complejos medios para detectar virus, la mayoría de las veces innecesarios y que conllevan un gasto y un sufrimiento interno a la persona que los padece que podíamos evitar desde el principio.
La terapia biomagnética existe, es una realidad, lo comprueban decenas de miles de pacientes que han sido atendidos y curados con su sistema novedoso. Lo único que falta es que éste sistema se difunda y que se acepte como una metodología curativa diferente –no necesariamente excluyente de la alopatía-, como una herramienta terapéutica del mañana, válida y valiosa en pro de la salud de los seres humanos.

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  • El biomagnetismo médico se basa en el entendimiento de que una enfermedad puede alterar el pH de dos órganos o de dos regiones específicas del cuerpo simultánemente. No es una consulta médica alopática, y no se garantiza ni se asegura evolución alguna.