Cáncer tratamiento: El fenómeno tumoral

Las enfermedades virales son transmitidas de persona a persona por células infectadas, que logran desprenderse del paciente infiltrado y llegan al nuevo organismo superior por cualesquiera de sus vías: aéreas, oral, rectal, vaginal, uretreal, sanguínea, linfática o humoral.

Las enfermedades bacterianas son células complejas que también requieren ser transmitidas y aceptadas por el nuevo organismo superior, que además pueden estar en forma latente, al igual que los virus, en sus respectivos pares biomagnéticos. Los hongos patónegos que pueden trasnmitirse por sus esporar o por sí mismos pero igualmente de una persona a otra, nunca genéticamente.

De acuerdo con el concepto unipolar de la microbiologa, los virus se codifican en una sóla célula; tanto en su virón de ADN o ARN, como en su cápside; y una vez formado y excitado, emerge de la célula e infesta a otras células.

De igual forma, la bacteria se reproduce en algún tejido e inicia una manifestación clínica que ya puede ser reconocida y atacada con los medicamentos apropiados. De igual forma socede con hongos y parásitos dentro del cuerpo superior o humano.

Sin embargo de acuerdo con el concepto clásico de El Par Biomagnético, los virus patógenos hacen resonancia con bacterias no patógenas para su maduracióm y activación energética; caso contrario cuando la bacteria es patégena, el virus es estructural o metaboico. Esta primera asociación o relación bioenergética es fundamental para entender que existen otras asociaciones de tipo metabólico nutricional que permiten asociaciones de microorganismos patógenos que no sólo complican las manifestaciones clínicas en los pacientes sino que las distorsionan y hasta la ocultan con la repercusión lógica de la desinformación y de la confusión diagnóstico - terapéutica.

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Recomendaciones:

Hasta la fecha creemos que la generación, estabilización metabólica, reproducción y manifestación clínica de los microorganismos patógenos se hace en forma individual, ya sea que se trate de virus, bacterias, hongos o parásitos; sin embargo, ahora entendemos que se trata de un concierto armónico -no caótico- de convivencia y aprovechamiento de espacios y recursos para el metabolismo natural de los seres patógenos.

Las ciencias básicas como la virología o la microbiología, estudian en forma aislada las características morfológicas y las conductas de los microorganismos, pero en forma aislada, como si no tuvieran una correlación biológica, social, inteligente y bioenergética como sucede en los organismos superiores. Este desconocimiento de interrelacion vitales es lo que hace ineficiente nuestro concepto nosológico de enfermedad, puesto que nos guiamos por los síntomas o los signos que no son más que manifestaciones tardías y distorsionadas de la actividad de los microorganismos patógenos y todavia nos aventuramos a considerar los pródromos como anticipos de dichas manifestaciones patógenas; sin embargo, el concepto de El Par Biomagnético, nos ubicó en el lugar y en el momento en que se establece el micro organismo, independiente de sus manifestaciones clínicas y por eso aparte de ser más eficiente en el diagnóstico terapéutico, nos ha permitido entender la fisiopatología unicial de las enfermedades y, por supuesto, la simbiosis de los elementos vivos patógenos cuando se instalan y se interrelacionan dentro de los tejidos de los seres superiores que los soportan.

Los virus, como sabemos, requieren de células específicas para su génesis, transportación y reproducción vital, puesto que son fracciones de cadenas de ADN o ARN, respectivamente, pero estas cadenas de nucleótidos necesitan de una mucoproteína para que se vuelvan patógenos, que es conocida como cápside; y dichas cápsides son fabricadas por bacterias específicas para cada virus patógeno o metabólico, es decir, que existe una interrelación y hasta una dependencia bioenergética entre los virus y las bacterias, y por lo mismo una simbiosis vibracional y energética. Pero este tipo de relación o dependencia no se puede explicar desde el punto de vista anatómico o biológico, ya que se estudia generalmente a los micro organismos de forma aislada, como si su existencia fuese estríctamente independiente; sin embargo, en el caso de las patologías, simples o complejas, estas consideraciones energéticas me fueron dando la pauta para entenderlos en su fisiología inicial y me llevaron finalmente al entendimiento del cómo, del por qué y de dónde se generan los fenómenos tumorale, ya que su manifestación final de todos es conocida y abordada, tanto quirúrgicamente como con drogas o radiaciones y hasta procedimientos de orden psicológico, sofrológico o espiritual, asi pues, esta primera interrelación virus-bacteria, fue la primera consideración de orden vibracional y energético que entendí y consideré como principal generador y estabilizador del fenómeno tumoral y, por supuesto, de la simbiosis virus-bacteria.

Goiz Durán Isaac, Dr. 2008 3ª edición. El fenómeno tumoral. México. Universidad autónoma de Chapingo México

La terapia biomagnética existe, es una realidad, lo comprueban decenas de miles de pacientes que han sido atendidos y curados con su sistema novedoso. Lo único que falta es que éste sistema se difunda y que se acepte como una metodología curativa diferente –no necesariamente excluyente de la alopatía-, como una herramienta terapéutica del mañana, válida y valiosa en pro de la salud de los seres humanos

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  • El biomagnetismo médico se basa en el entendimiento de que una enfermedad puede alterar el pH de dos órganos o de dos regiones específicas del cuerpo simultánemente. No es una consulta médica alopática, y no se garantiza ni se asegura evolución alguna.